Neoplasias malignas de la mucosa oral

Un reto en el diagnóstico diferencial de las hiperplasias de tejido blando es la distinción entre las lesiones malignas y reactivas. Ambas pueden ser de crecimiento rápido y dolorosas. La distinción clave es que las neoplasias malignas son persistentes y progresivas, mientras que las lesiones reactivas tienen un tamaño fluctuante o, al final, remiten. Las lesiones reactivas se pueden asociar a los ganglios linfáticos suaves y dolorosos a la palpación, mientras que los ganglios linfáticos implicados en las neoplasias metastáticas malignas son firmes y no son dolorosos a la palpación.

El carcinoma de células escamosas* es la neoplasia maligna más frecuente de la cavidad oral. El tabaquismo y el alcohol se han identificado como factores de riesgo, pero el carcinoma de células escamosas puede aparecer en pacientes sin factores de riesgo conocido. Este tumor puede aparecer en cualquier parte de la mucosa oral, pero es más frecuente en las superficies ventral y lateral de la lengua, el suelo de la boca, el velo del paladar, la zona de los pilares amigdalinos y las zonas del trígono retromolar. El carcinoma avanzado de células escamosas está presente como una masa tumoral endurecida (dura) fijada a las estructuras circundantes. Con frecuencia se ulcera y puede ser dolorosa. Se puede asociar a la linfoadenopatía cervical que presenta lesiones metastáticas. El carcinoma temprano de células escamosas y sus lesiones precursoras son asintomáticos de forma casi invariable, y por tanto, los pacientes no saben que tienen una lesión. Las lesiones incipientes pueden ser lesiones de engrosamiento epitelial blanco y rugoso (leucoplasia), lesiones rojas persistentes y no dolorosas (eritroplasia) y una combinación de ambas. Es importante descubrir el carcinoma de células escamosas en sus estadios iniciales, cuando es posible curarlo sin cirugía desfigurante. El principal tratamiento es la escisión quirúrgica completa. La disección de los ganglios linfáticos se realiza cuando la linfoadenopatía es patente. La radioterapia se usa con frecuencia como complemento de la cirugía. La quimioterapia se reserva para el tratamiento paliativo. El carcinoma verrucoso es una variación del carcinoma de células escamosas de crecimiento lento de grado bajo. La lesión tiene una superficie rugosa y áspera, y normalmente es asintomática. El carcinoma verrucoso puede invadir el tejido subyacente pero casi nunca produce metástasis. Tiene un pronóstico bueno en comparación con el carcinoma oral típico de las células escamosas.

El adenocarcinoma de la glándula salival incluye el adenocarcinoma polimorfo de grado bajo, el carcinoma adenoide quístico, el adenocarcinoma de células acínicas, el carcinoma mucoepidermoide, el carcinoma que surge en el adenoma pleomorfo y otras lesiones más. Estas lesiones pueden crecer de forma rápida o lenta y presentan dolor y parestesia, o pueden ser asintomáticas. Todas ellas demuestran un crecimiento infiltrativo. Generalmente, el tratamiento es la escisión quirúrgica completa. El pronóstico depende del estadio y del alcance del tumor y de sus características microscópicas.

Adenocarcinoma de las glándulas salivales
Adenocarcinoma de las glándulas salivales

Los linfomas* son un grupo diverso de neoplasias malignas de linfocitos y de sus precursores. Forman masas tumorales sólidas y normalmente surgen en el interior del tejido linfoide. Los linfomas se subdividen en la enfermedad de Hodgkin y linfomas no Hodgkin. La presentación más frecuente de la enfermedad de Hodgkin en la zona de la cabeza y del cuello es una hiperplasia persistente y progresiva de los ganglios linfáticos cervical y supraclaviculares. La enfermedad de Hodgkin rara vez tiene lesiones intraorales. Los linfomas no Hodgkin incluyen numerosas lesiones diferentes que pueden surgir de los ganglios linfáticos o de sitios extraganglionares. Las lesiones que surgen de los ganglios linfáticos no son dolorosas a la palpación, son masas de crecimiento lento que al final se convierten en múltiples hiperplasias fijas. El linfoma extraganglionar de la cavidad oral puede ser la primera manifestación del linfoma o puede ser parte de un proceso diseminado. El linfoma oral extraganglionar del tejido blando es una hiperplasia de tejido blando típicamente no dolorosa a la palpación, poco delimitada, compresiva, algunas veces con eritema y ulceración de la mucosa suprayacente. Los puntos más frecuentes son el anillo de Waldeyer, la bóveda posterior del paladar, la mucosa bucal o la encía. Las lesiones también pueden surgir en las mandíbulas. Las lesiones mandibulares tienen características clínicas similares a las otras neoplasias óseas. Malestar, fiebre y pérdida de peso pueden acompañar a la enfermedad de Hodgkin y al linfoma no Hodgkin. El tratamiento del linfoma implica la biopsia de la lesión para obtener un diagnóstico definitivo. Le sigue la estadificación para determinar el alcance de la enfermedad. Para su tratamiento se utiliza la quimioterapia y/o la radioterapia. El pronóstico es extremadamente variable.

Linfomas
Linfomas

Carcinomas metastáticos en el tejido oral blando:: Las neoplasias metastáticas de la cavidad oral constituyen el 1 % de todos los cánceres orales, y estos tumores se encuentran con mucha más frecuencia en el hueso de las mandíbulas que en los tejidos blandos orales. La inmensa mayoría de los tumores que presentan metástasis en la cavidad oral son los adenocarcinomas. Las ubicaciones primarias más frecuentes de estos tumores incluyen la mama, el pulmón, el riñón, el tracto gastrointestinal (estómago y colon), la tiroides y la próstata.

La mayoría de las localizaciones de la mucosa oral del carcinoma metastático son la encía y la lengua. Las lesiones incipientes son ganglios en forma de cúpula con una superficie lisa de apariencia normal. Estas lesiones pueden parecer clínicamente benignas. Luego, la superficie se puede ulcerar y necrosar y la lesión puede sangrar con facilidad. Estas lesiones tienen un aspecto clínicamente maligno.

Los sarcomas son neoplasias malignas relativamente raras de tejido no epitelial. Los sarcomas pueden surgir en el tejido blando o en el hueso. Los ejemplos incluyen el fibrosarcoma, el rabdomiosarcoma (origen en el músculo esquelético) y el leiomiosarcoma (origen en el músculo liso). Generalmente, los sarcomas son de crecimiento rápido, están poco delimitados, son infiltrativos y ocasionan la ulceración del tejido suprayacente. Normalmente, el tratamiento es la eliminación quirúrgica junto con quimioterapia y/o radioterapia. El pronóstico depende del estadio de la enfermedad y de las características microscópicas.

Los melanomas son relativamente raros en la cavidad oral. Estos se tratan en la sección sobre las lesiones localizadas, superficiales y pigmentadas.

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