Introducción

No es un concepto novedoso proteger las fosas y fisuras naturales de los dientes recién erupcionados de las caries. Se han realizado numerosas referencias a la erradicación de fosas y fisuras desde 1923, cuando H.T. Hyatt propuso una técnica llamada odontotomía profiláctica. Los enfoques posteriores han utilizado diversos materiales y productos químicos.

En 1955, surgió la "técnica de grabado ácido de Buonocore", un gran avance que permitió la unión efectiva del material de resina y el esmalte.

La técnica de grabado con ácido presentaba una solución para la única área del diente humano que era particularmente susceptible a la caries dental. Para 1955, existía una cantidad suficiente de investigación que respaldaba el uso del fluoruro en los sistemas públicos de agua y la aplicación tópica por profesionales dentales. Junto con el uso de fluoruro, se reconoció ampliamente que la reducción de carbohidratos fermentables en la dieta, los controles dentales de rutina, el cuidado dental y la eliminación diaria de la placa de los dientes reducían la incidencia de caries. Al mismo tiempo, era evidente que las fosas y fisuras que forman las superficies oclusales de los dientes humanos seguían siendo vulnerables. La técnica de grabado con ácido fue el punto de partida para continuar el desarrollo de materiales efectivos para sellar las fosas y fisuras. Por lo tanto, se consideró que los selladores dentales eran un nuevo eslabón en la odontología preventiva.

En 1983, el Instituto Nacional de la Salud (National Institute of Health) publicó un informe titulado "Conferencia para el Desarrollo de un Consenso sobre Selladores Dentales para la Prevención de la Caries Dental". Este informe recomendaba el uso de selladores de fosas y fisuras como un método seguro y eficaz para prevenir la caries de fosas y fisuras. Además, se abordaron obstáculos significativos para el uso del sellador, como la disponibilidad, la cobertura del seguro y cuestiones de maduración del esmalte.

Luego de la publicación de dicho informe, muchos estados cambiaron sus leyes de práctica dental para permitir que los auxiliares dentales coloquen selladores de fosas y fisuras. Actualmente, todas las leyes de práctica estatal permiten a los higienistas dentales colocar selladores de fosas y fisuras, y la mayoría de los estados permiten que los asistentes dentales realicen este procedimiento. Esta información también hizo que muchas compañías de seguros dentales consideraran la colocación de selladores no como un procedimiento experimental sino como una medida de prevención rentable.

La literatura dental indica que se continúan documentando tasas exitosas de retención de selladores, reducción de la caries oclusal y el impacto económico de una población libre de caries. Tanto los programas de salud pública como las encuestas de práctica privada arrojan resultados positivos con respecto a la colocación de selladores de fosas y fisuras.

Un beneficio adicional de colocar selladores de fosas y fisuras es la experiencia dental positiva que brinda a los niños. Casi sin excepción, la colocación de selladores de fosas y fisuras es indolora y no traumática. Los selladores de fosas y fisuras proporcionan tanto prevención primaria -al evitar la aparición de caries- como prevención secundaria -al evitar que una caries temprana se convierta en una cavidad.