Prevalencia

La hipersensibilidad dentinaria es un problema de salud bucal general y un reto importante para la mayoría de los odontólogos. Por lo general, el paciente informa que tiene síntomas de hipersensibilidad dentinaria, pero estos son difíciles de describir y su diagnosticó exacto resulta difícil porque primero es necesario descartar otras enfermedades dentales, como caries dentales, síndrome de diente fisurado y restauraciones defectuosas, entre otras. El síntoma que se reporta con mayor frecuencia es un dolor agudo pasajero producido por uno de varios estímulos diferentes: térmicos, químicos, táctiles, evaporativos y osmóticos (Figura 1).

Figura 1. Representación gráfica del origen del dolor asociado con los dientes sensibles.
Image: Origin of pain associated with sensitive teeth.

Con el transcurso de los años, la prevalencia de la hipersensibilidad dentinaria se ha reportado de varias maneras: De 3.8 % a 74.0 %, dependiendo de la población, la indicación del estudio y el diseño del estudio1, 14.3 % de todos los pacientes odontológicos 2, entre 8 % y 57 % de la población adulta dentada 3, y hasta 30 % de los adultos en algún momento de la vida.4 Entre los pacientes periodontales, la frecuencia es mucho más alta (60 %-98 %).5,7

Está demostrado que la hipersensibilidad dentinaria llega al máximo en las personas de 20 a 30 años de edad, y que vuelve a aumentar cuando estas pasan de 50 años.4,8 Por lo general, el padecimiento afecta las superficies vestibulares cercanas a cervical de los dientes y es muy frecuente en los premolares y los caninos.4 Los pacientes en tratamiento periodontal son particularmente propensos a esta afección, como ya se mencionó, debido a la recesión gingival tras una cirugía periodontal o a la pérdida de cemento tras un tratamiento periodontal no quirúrgico.9,10 Además, la periodontopatía y los malos hábitos de cepillado también pueden causar recesión gingival acompañada por dientes sensibles. La hipersensibilidad dentinaria se ha investigado ampliamente a través de los años, y muchos autores están de acuerdo en que esta, o es subreportada por la población de pacientes odontológicos, o es subdiagnosticada, y en que se excluye a la población subatendida al estimar la prevalencia de la afección.