Conceptos Actuales en Odontología Preventiva
Estadísticas

Autor del curso: Connie M. Kracher, PhD, MSD

Estadísticas

En 2018, la AAPD informó que entre 1990 y 2003, niños menores de 18 años sufrieron un promedio de 22.000 lesiones dentales por año. Los niños de 17 años y menores representaron un 80,6% de las lesiones dentales (relacionadas con deportes o no) que se trataron en guardias. Durante cada temporada, los deportistas tienen una probabilidad de 1 en 10 de sufrir una lesión facial o dental. De hecho, el riesgo de por vida de una lesión de este tipo se estima en alrededor del 45%, según la Fundación Nacional de Deportes Juveniles (National Youth Sports Foundation). La NYSSF estima que se avulsionan más de 3 millones de dientes en eventos deportivos juveniles. También informa que los deportistas que no usan protectores bucales tienen 60 veces más probabilidades de experimentar traumatismos en la cavidad oral. Según una encuesta reciente encargada por la Asociación Estadounidense de Ortodoncistas (American Association of Orthodontists, AAO), el 84% de los niños no usan protector bucal durante deportes organizados porque no están obligados a usarlos, incluso en el caso de que estén obligados a llevar cascos u otros equipos de seguridad. De acuerdo con un análisis reciente llevado a cabo por el Estudio Nacional de Vigilancia de Lesiones Relacionadas con los Deportes en la Escuela Secundaria (National High School Sports-related Injury Surveillance Study), el 72,5% de las lesiones dentales ocurrieron cuando los deportistas no llevaban puesto el protector bucal. Si bien los datos indicaron que las lesiones dentales no eran tan comunes como otras lesiones, la mayoría de los traumatismos dentales ocurrieron cuando el deportista no estaba utilizando un protector bucal. La odontología desempeña un papel importante en el tratamiento de las lesiones bucales y craneofaciales que ocurren durante las actividades deportivas.

Se eliminan más de 5 millones de dientes cada año, muchos durante actividades deportivas. Esto significa una inversión de casi $500 millones para reemplazar estos dientes cada año. En una edición de Traumatismo Dental (Dental Traumatology) se informó que, entre los niños de 13 a 17 años, las actividades relacionadas con los deportes se asociaron con un mayor número de lesiones dentales. Los varones se traumatizan el doble de frecuencia que las mujeres, siendo el incisivo central maxilar el diente más comúnmente lesionado. Los estudios de lesiones orofaciales publicados en los últimos treinta años reflejan diversas tasas de lesión dependientes del tamaño de la muestra, la edad de los participantes y los deportes específicos. En el fútbol, el béisbol y el softbol, un pequeño porcentaje de niños y niñas usan protectores bucales. La Federación Nacional de Escuelas Secundarias Estatales (National Federation of State High School, NFHS) indicó que, de todas las lesiones, menos del 1% son lesiones orales porque los jugadores de fútbol usan protectores bucales adecuados. Antes del uso de los protectores bucales, las lesiones en las áreas orofaciales ocurrían más del 50% del tiempo. La NFHS recomienda utilizar protectores bucales en cualquier deporte en el que exista la posibilidad de que ocurran lesiones orofaciales por contacto corporal. Está claro que la necesidad de estudios, educación y normas para el uso de protectores bucales es una preocupación importante en el campo dental.

Todos los deportistas constituyen una población que es extremadamente susceptible al trauma dental. Las lesiones dentales son el tipo más común de lesión orofacial. Un deportista tiene una mayor probabilidad de recibir una lesión orofacial en cada temporada de juego. Se estima que los protectores bucales previenen entre 100.000 y 200.000 lesiones orales por año solo en el fútbol profesional. La AAPD y la ADA recomiendan que todos los niños y jóvenes que participan en actividades deportivas organizadas utilicen protector bucal.

A continuación, se explican los tipos de lesiones de interés para la odontología que un deportista puede sufrir.

Lesiones de tejidos blandos

El rostro suele ser la parte más expuesta del cuerpo en una competición deportiva, y las lesiones de los tejidos blandos del rostro son frecuentes. Las abrasiones, contusiones y laceraciones suceden a menudo, y deben evaluarse para descartar fracturas u otras lesiones subyacentes significativas. Generalmente ocurren sobre una prominencia ósea del esqueleto facial, como por ejemplo la frente, las mejillas y el mentón. Las laceraciones de los labios también son comunes

Fracturas

Las fracturas de los huesos faciales presentan un problema aún más complejo. Uno de los sitios más frecuentes de las lesiones óseas es el cigoma (pómulo). Las fracturas del cigoma, que se producen como resultado de un traumatismo directo y contundente de una caída, un codo o un puño representan aproximadamente el 10% de las fracturas maxilofaciales observadas en las lesiones deportivas. La mandíbula, al igual que el cigoma, por su forma prominente y proyección, puede sufrir traumatismos frecuentes. Aproximadamente el 10% de las fracturas maxilofaciales causadas por actividades deportivas ocurren en la mandíbula cuando el deportista golpea una superficie dura, otro jugador o los aparatos. En una fractura de mandíbula, el manejo de las vías respiratorias es el aspecto más importante de la atención inmediata. Tanto en niños como en adultos, el cóndilo es la parte más vulnerable de la mandíbula. Las fracturas en esta región pueden causar una deformidad facial a largo plazo. Datos recientes sugieren que las fracturas condilares en los niños pueden alterar el crecimiento de la cara inferior.

Lesiones de la ATM

La mayoría de los golpes a la mandíbula no provocan fracturas. Sin embargo, puede transmitirse una fuerza significativa al disco temporomandibular y a las estructuras de soporte que pueden causar daños permanentes. Tanto en el traumatismo leve como en el severo, el cóndilo puede forzarse posteriormente y comprimir el tejido retrodiscal. Puede producirse una inflamación y un edema, forzando al cóndilo mandibular hacia adelante y hacia abajo realizando una maloclusión aguda. Ocasionalmente, este traumatismo causará sangrado intracapsular, lo que podría llevar a una anquilosis de la articulación.

Intrusión dental

La intrusión dental ocurre cuando el diente se ha introducido en el proceso alveolar debido a un impacto dirigido axialmente. Esta es la forma más severa de lesión por desplazamiento. La necrosis pulpar ocurre en el 96% de los desplazamientos intrusivos, y es más probable que ocurra en los dientes con raíces completamente formadas. El desarrollo inmaduro de la raíz usualmente significa una reerupción espontánea. El desarrollo de las raíces maduras requerirá reposicionamiento y fijación o la extrusión ortodóntica.

Fracturas radiculares y de corona

Las fracturas de corona son las lesiones más comunes en la dentición permanente y pueden presentarse de diversas formas. La forma más simple es la fractura incompleta de la corona, que consiste en un agrietamiento del esmalte sin perder la estructura dental. No requiere tratamiento excepto la realización de pruebas de vitalidad pulpar. Las fracturas en la dentina son generalmente muy sensibles a la temperatura y otros estímulos. La fractura de corona más grave provoca que la pulpa esté completamente expuesta y contaminada en un ápice dental cerrado. Un impacto horizontal puede fracturar la raíz. El principal signo clínico de la fractura radicular es la movilidad. Se debe realizar una evaluación y examen radiográficos de los dientes adyacentes para determinar la ubicación y la gravedad de la fractura, así como la posibilidad de una fractura alveolar asociada. Se determina el tratamiento según el nivel de la lesión.

Avulsión

La avulsión completa de un diente es con seguridad una de las lesiones dentales más impresionantes relacionadas con el deporte. Según estudios recientes realizados por la Academia Estadounidense de Odontopediatría, el 0,53% de las lesiones que afectan a la boca dan como resultado un diente avulsionado. Un diente que es completamente desplazado del alvéolo dental puede recolocarse con diversos grados de éxito dependiendo, en su mayor parte, de la cantidad de tiempo fuera del alvéolo dental. Si las fibras periodontales adheridas a la superficie de la raíz no se han dañado por un manejo brusco, un diente avulsado puede tener altas posibilidades de recuperar la función completa. Después de dos horas, la posibilidad de éxito disminuye considerablemente. Las fibras se vuelven necróticas y el diente recolocado se reabsorberá y La avulsión completa de un diente es con seguridad una de las lesiones dentales más impresionantes relacionadas con el deporte. Según estudios recientes realizados por la Academia Estadounidense de Odontopediatría, el 0,53% de las lesiones que afectan a la boca dan como resultado un diente avulsionado. Un diente que es completamente desplazado del alvéolo dental puede recolocarse con diversos grados de éxito dependiendo, en su mayor parte, de la cantidad de tiempo fuera del alvéolo dental. Si las fibras periodontales adheridas a la superficie de la raíz no se han dañado por un manejo brusco, un diente avulsado puede tener altas posibilidades de recuperar la función completa. Después de dos horas, la posibilidad de éxito disminuye considerablemente. Las fibras se vuelven necróticas y el diente recolocado se reabsorberá y