Dentina

La dentina es una capa dura, porosa, de color amarillo claro, del tejido directamente debajo del esmalte y el cemento. La dentina constituye la porción más grande del diente y consiste de aproximadamente un 70% de materia inorgánica y un 30% de materia orgánica y agua. Dicha materia orgánica está compuesta por los iones de fosfato y calcio que forman los cristales de hidroxiapatita, como en el esmalte, pero los cristales son 30 veces más pequeños, lo que hace que la dentina sea un poco más suave que el esmalte.4
A diferencia del esmalte, la dentina es un tejido vivo con la capacidad para crecer y repararse constantemente. Esto es posible por la presencia de los odontoblastos, que son células en la capa externa de la pulpa cuya función biológica es la creación de una nueva dentina. Los diminutos túbulos dentinales que se extienden entre la unión de cemento y esmalte (la interfaz del esmalte de la corona y el cemento de la raíz del diente) y la capa de pulpa que está debajo ayudan a este proceso de regeneración. Los odontoblastos en la capa de la pulpa llegan a los túbulos, crean una nueva dentina y la mineralizan. Los nervios también pasan a través de los túbulos dentinales y permiten que la dentina transmita dolor, a diferencia del esmalte.4