Esmalte

El esmalte es el tejido más mineralizado del cuerpo y forma una capa muy dura, delgada y translúcido de tejido calcificado que cubre toda la corona anatómica del diente. La dureza del esmalte se debe a que está compuesto principalmente de materiales inorgánicos: Aproximadamente el 95% del esmalte es una combinación de iones de calcio y fosfato que forman cristales fuertes de hidroxiapatita. . Dichos cristales contienen iones de calcio y fosfato en las siguientes proporciones: Ca10 (PO4)6 OH2. La hidroxiapatita incorpora fácilmente los rastros de minerales en su red cristalina. Estos iones pueden tener carga negativa, como el fluoruro o el carbonato, o positiva, como el sodio, el zinc, el estroncio o el potasio. Las concentraciones de estos rastros de minerales cambian la solubilidad del esmalte. Por ejemplo, la presencia de fluoruro en la estructura cristalina fortalece la estructura y disminuye la solubilidad, mientras que la incorporación de carbonato aumenta la solubilidad. Se ha encontrado que los cristales de hidroxiapatita tienen más fluoruro y menos carbonato que los cristales en el interior, lo que hace que la superficie exterior sea menos soluble que las capas más profundas de esmalte.2,4,5

Aproximadamente del 1% al 2% del esmalte está formado por materiales orgánicos, en particular proteínas específicas del esmalte llamadas esmalinas, que tienen una alta afinidad por la unión de los cristales de hidroxiapatita. El resto del esmalte es agua, que representa aproximadamente el 4% de su composición.

Los componentes inorgánicos, orgánicos y de agua del esmalte están sumamente organizados: Millones de cristales de hidroxiapatita carbonatada cestán dispuestos en estructuras largas y delgadas llamadas prismas de 4 a 8 µm de diámetro.2,4 Vistos en un corte transversal, estos prismas aparecen como estructuras en forma de ojo de cerradura. Se estima que el número de prismas en un diente varía de 5 millones en el incisivo lateral inferior a 12 millones en el primer molar superior. En general, los prismas se extienden en ángulos rectos desde la unión amelodentinaria (la unión entre el esmalte y la capa debajo de ella llamada dentina) hasta la superficie del diente. Alrededor de cada prisma hay una vaina formada por una matriz proteica de enamelinas. El área entre los prismas se denomina esmalte interprismático o cemento interprismático. Si bien tiene la misma composición del cristal, la orientación cristalina es diferente, y se distinguen los prismas del esmalte interprismático.2,4,5

Existen espacios ínfimos en donde no se forman cristales entre los prismas. Se denominan comúnmente "poros" y contribuyen a la permeabilidad del esmalte, que permite que se produzcan movimientos y difusión de fluidos, pero también causan variaciones en la densidad y la dureza del diente, lo que puede crear manchas que son más propensas a la desmineralización (la pérdida de iones de calcio y fosfato) cuando el pH oral se vuelve demasiado ácido.2,6