Evaluación del riesgo y diagnóstico

Es importante evaluar los diferentes factores etiológicos para identificar qué pacientes están en riesgo y sugerir medidas preventivas, particularmente si la erosión se detecta temprano. Si no se diagnostica la erosión en las primeras etapas, las medidas preventivas pueden resultar demasiado difíciles. Para evaluar el riesgo, el primer paso es recopilar información sobre el historial médico y dental del paciente. La información sobre los hábitos alimenticios del paciente es la más útil. Además, se recomienda que los dentistas soliciten a sus pacientes que registren su ingesta alimentaria de forma completa durante 4 días consecutivos, incluyendo la hora del día y la cantidad de todos los alimentos y bebidas, así como los medicamentos y los suplementos. Asimismo, resulta útil preguntar al paciente acerca de los síntomas gástricos (como vómitos, sabor ácido en la boca, acidez estomacal crónica, etc.), uso de drogas y fármacos (alcohol, antieméticos, antihistamínicos, etc.), uso de medicamentos ácidos o suplementos, y hábitos de higiene bucal (como la técnica o la frecuencia de cepillado). También es útil realizar pruebas para identificar las tasas de flujo de saliva no estimulada y estimulada, y la capacidad de amortiguación de la saliva para determinar si la cantidad y la calidad de la saliva representan un riesgo de erosión.2,39,40

También resulta fundamental que el odontólogo detecte la erosión dental una vez que haya comenzado la disolución. En las primeras etapas de la erosión, la apariencia de los dientes es el signo más importante para el diagnóstico. Los primeros signos incluyen la superficie del esmalte liso y sedoso, y con surcos en las superficies oclusales. En las etapas más avanzadas, se producen cambios en la morfología original. En general, las superficies bucales y linguales de los incisivos superiores se ven lisas y brillantes con una pérdida generalizada de la anatomía, mientras que las superficies palatales de los incisivos superiores pueden mostrar una dentina expuesta suave, a menudo con un halo de esmalte que rodea la lesión.2