Sobredosis de fármacos – Agentes sedantes y ansiolíticos

El número de procedimientos dentales para pacientes pediátricos que requieren el uso de agentes sedantes y/o ansiolíticos ha aumentado en las últimas décadas. Dicho aumento del uso de fármacos en los pacientes dentales pediátricos se asocia con una mayor probabilidad de que ocurran emergencias médicas imprevistas. A raíz de esta situación, la American Academy of Pediatrics y la American Academy of Pediatric Dentistry publicaron las pautas para el control y tratamiento de pacientes pediátricos sedados durante y después del tratamiento. Sin embargo, incluso si el profesional sigue estas pautas, existe una baja tasa de que ocurran eventos potencialmente mortales, como la apnea, la obstrucción de las vías respiratorias, el laringoespasmo, la aspiración pulmonar, la desaturación y otros.

La sedación de los niños es diferente de la sedación de los adultos ya que las funciones fisiológicas en los niños pueden variar considerablemente de las de los adultos. Por ejemplo, la tasa metabólica se incrementa en los pacientes pediátricos. En cambio, los sistemas enzimáticos responsables de la biotransformación de fármacos específicos pueden no ser tan funcionales como en los adultos. Esto puede provocar una mayor posibilidad de niveles más altos en la sangre de los fármacos sedantes, incluso cuando se reduce la dosis conforme según el peso. Además, la eficacia de la dosificación particular o de los agentes sedantes / ansiolíticos administrados puede variar de un paciente a otro. AAPD

Los factores que determinan las dosis de los medicamentos para los niños incluyen:

  • Edad y peso del niño: En general, cuanto mayor sea el niño, mayor será la dosis para lograr el resultado clínico deseado. Sin embargo, en el caso de los niños muy jóvenes, precooperativos, puede ser necesario suministrar dosis mayores para superar su nivel extremo de miedo.
  • Actitud mental: Cuanto mayor sea el grado de ansiedad, mayor será la dosis requerida.
  • Nivel y tiempo de sedación deseados: La profundidad de la sedación (mínima, moderada, profunda) y el tiempo previsto para el tratamiento influirán en la dosis requerida. La profundidad de la sedación dependerá de la complejidad del tratamiento. Una restauración mínimamente invasiva requiere menos cooperación del paciente que una restauración estética completa que incluye tratamiento de la pulpa.
  • Actividad física del niño: Los niños hiperactivos tienden a requerir mayores dosis.
  • Contenido gástrico: La presencia de alimentos en el estómago influye en la velocidad de absorción de los fármacos administrados por vía oral. El paciente que recibe medicamentos sedantes / ansiolíticos, ya sea de forma enteral o parenteral, debe ser NPO para no afectar la tasa de absorción y para reducir la probabilidad de vómitos y una posible obstrucción de la vía respiratoria y aspiración.
  • Capacidad de titulación de la dosis: La capacidad de titulación ayuda a determinar la dosis del fármaco adecuada para un paciente. La administración intravenosa y por inhalación permite la titulación, mientras que la administración oral, intramuscular y submucosa no lo permite.

Diversos estudios han demostrado que es común que los niños se pasen del nivel previsto de sedación a un nivel más profundo no deseado. Los profesionales que se dedican a administrar sedantes / ansiolíticos deben estar capacitados para rescatar a un paciente de un nivel de sedación más profundo que el previsto. Por ejemplo, si el nivel previsto es el mínimo, el profesional debe tener las habilidades para rescatar al paciente de un nivel moderado. Si el nivel deseado es el moderado, el profesional debe tener la habilidad para rescatar al paciente de un nivel profundo. Si el nivel deseado es el profundo, el profesional debe tener la habilidad para rescatar al paciente de una anestesia general. Estas habilidades se adquieren a través de una capacitación integral que incluye 12-24 horas de formación didáctica y práctica. Asimismo, los profesionales que participan en la administración de sedantes / ansiolíticos deben contar con la certificación de la Advanced Cardiac Life Support (ACLS) y / o de la Pediatric Advanced Life Life (PALS) AAPD.

La sedación oral es la vía de administración más usada entre los odontopediatras,11 si bien las vías alternativas como la intranasal, la sublingual y la bucal se están utilizando cada vez más. Entre los fármacos sedantes orales que se administran con mayor frecuencia, las benzodiazepinas (midazolam, diazepam) y los narcóticos (meperidina) son los únicos fármacos con agentes de reversión, y se prefieren a los fármacos sin dichos agentes, por ejemplo: hidrato de cloral, hidroxizina y prometazina. Por lo tanto, la presente sección se limitará a las benzodiazepinas y los narcóticos.

Es importante tener en cuenta que el uso de anestésicos locales junto con agentes sedantes / ansiolíticos puede aumentar la depresión respiratoria del paciente sedado y, por lo tanto, la cantidad de anestesia local administrada debe controlarse cuidadosamente y mantenerse muy por debajo de la dosis máxima recomendada.