Láseres de CO2

Los láseres de CO2han estado disponibles en la medicina desde principios de los años 70 y se han utilizado en odontología durante más de 25 años. Son una longitud de onda infrarroja de 10.600 nm, la cual es absorbida en su mayor parte por el agua. Se utilizan brazos articulados o guías de onda huecas para transmitir los rayos láseres de CO2. No se pueden utilizar fibras ópticas de cuarzo. El gas de CO2 está contenido en una cámara con nitrógeno y helio; y el medio activo se bombea con una corriente eléctrica. Los láseres de CO2 son muy eficientes y presentan una excelente hemostasia. Los tradicionales actualmente solo se utilizan en tejidos blandos. Son láseres de onda continua que pueden operarse en modos de onda cerrada, incluyendo los que se denominan modos "superpulsados". Resulta importante tener en cuenta que incluso el modo superpulsado no es un modo pulsado de funcionamiento libre. Los modos cerrados superpulsados ofrecen un mejor control quirúrgico con una menor carbonización del tejido.

Los láseres de CO2 son excelentes herramientas para incidir tejidos para diversos propósitos. Las biopsias incisionales y excisionales, la frenectomía, la gingivectomía, los procedimientos pre-protésicos y similares se logran con excelente hemostasia. Rara vez resulta necesario realizar suturas. Asimismo, los efectos térmicos controlados y el sellado de las terminaciones nerviosas a menudo brindan una experiencia posoperatoria muy cómoda para el paciente. Esta longitud de onda también es muy efectiva para la ablación y vaporización de leucoplasia y displasia.

Recientemente, se ha presentado un láser de CO2 para tejidos duros. La molécula de CO2 de este láser usa un isótopo de oxígeno que encapsula el rayo a 9300 nm. Esta longitud de onda particular tiene una alta afinidad de absorción por la hidroxiapatita que permite una eficiente vaporización de la estructura dental. Absorbe menos agua que los láseres de Erbio, por lo que predomina la absorción y vaporización de hidroxiapatita cuando se corta esmalte, dentina y hueso. La ablación de tejido duro con el láser de CO2 de 9300 nm es un evento fototérmico, no fotoacústico. Como consecuencia, se generan temperaturas mucho más altas y se necesitan frecuencias de pulso mucho más altas para hacer los cortes.