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Enfermedad Periodontal – La Inflamación es la Clave

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria, crónica y multifactorial iniciada por microorganismos bacterianos y caracterizada por una inflamación crónica grave que conduce a una destrucción progresiva del aparato de fijación de los dientes, pérdida de dientes y eventualmente a una disfunción masticatoria. La periodontitis:
• Es común
• Reduce la función de masticación
• Disminuye la estética
• Causa la caída de dientes
• Causa incapacidades
• Conduce a inequidad social
• Reduce la calidad de vida
• Tiene un impacto significativo en el crecimiento del gasto en salud pública.

Con una alta prevalencia mundial, datos de estudios recientes confirman su presencia continua. La Encuesta de Salud Dental de Adultos en el Reino Unido en 2009 informó que el 66% de las personas de 55 años y mayores presentaban pérdida de la fijación periodontal superior a 4mm, mientras que el 21% presentaba dicha afección superior a 6mm, que implicaría una destrucción periodontal significativa.13 Estos niveles son similares a otros datos obtenidos mundialmente. Por ejemplo, la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de los Estados Unidos en 2009/2010 informó que el 64% de las personas de 65 años de edad y mayores padecen periodontitis moderada o grave.14 Tales datos de prevalencia son altos si se comparan con otras enfermedades. Asimismo, una nueva evaluación reciente sugiere que muchos estudios epidemiológicos han subestimado la prevalencia de la periodontitis.

A partir de la creciente investigación, resulta cada vez más claro que las asociaciones entre la periodontitis y las afecciones seleccionadas no parecen espurias, sino genuinas, con un factor común que es la inflamación. La periodontitis incrementa la inflamación sistémica por el ingreso de bacterias en la circulación mientras se habla, come y cepilla de dientes. Estos microorganismos activan una respuesta hepática de fase aguda y estimula células inmunes, tales como los neutrófilos, para generar estrés oxidativo en la circulación. Aparentemente, no son las bacterias en sí las que causan el problema sino la respuesta inflamatoria a las mismas. La reacción ocurre en forma lenta, leve, pero persistente durante muchos años, contribuyendo de esa manera a la “carga inflamatoria” que conduce a muchas de las enfermedades inflamatorias de la madurez.15