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Resumen de las afecciones bucales que pueden tener un impacto en la salud general

Las posibles conexiones entre las enfermedades bucales y la salud general han estado presentes por mucho tiempo. En el siglo IV AC, el médico griego Hipócrates, conocido como el “Padre de la Medicina”, atribuyó la curación de un caso de artritis a la extracción de un diente. Se puede afirmar que fue la primera observación registrada de un posible enlace entre una infección bucal y una afección sistémica. Tanto entonces como actualmente, la dificultad consistirá en poder enlazar directamente la causa y el efecto en un sistema biológico tan complejo como el cuerpo humano. Del mismo modo, sin embargo, resulta una tendencia distintiva del ser humano el querer atribuir la observación de un cambio a una razón específica. Nos confiere la base del método científico, y esta es la disciplina por la cual podemos establecer una jerarquía de las evidencias para responder mejor las preguntas sobre una posible causalidad entre las enfermedades periodontales y las afecciones sistémicas.

En el comienzo del siglo XX un médico británico llamado William Hunter desarrolló la teoría de la infección focal luego de observar enlaces entre la sepsis bucal y enfermedades de otros órganos del cuerpo que él atribuyó a la diseminación de organismos o productos tóxicos de la boca.1 Extendiendo esta teoría, que tuvo un efecto importante en la odontología, Hunter conectó un amplio rango de afecciones con la sepsis bucal, incluyendo problemas gastro-intestinales, cirrosis, artritis reumatoidea y algunos síntomas tales como la debilidad e irregularidades cardíacas. Muchas de estas asociaciones se basaron en informes clínicos de mejorías luego de la remoción del foco séptico, usualmente los dientes. Esta teoría ganó muchos adeptos entre los líderes de la profesión dental en ambas costas del Atlántico. Una de las atracciones fue que aumentó el prestigio de los odontólogos ya que se consideraba que podían trabajar a la par de los médicos para mejorar la salud de sus pacientes, en tanto coincidió con una campaña en Gran Bretaña para excluir la odontología de esas calificaciones.2

La aceptación de la teoría de la infección focal resultó en una masiva extracción de dientes con el objetivo de tratar una variedad de afecciones. El impacto de esta práctica en la salud bucal quedó reflejado, por ejemplo, en los datos de la primera Encuesta de Salud Dental en Adultos del Reino Unido de 1968, que demostró que el 71% de personas de 55 años de edad o mayores padecían edentulismo, casi con seguridad siendo la consecuencia de este abordaje en la primera mitad del siglo.3 Una creciente convicción sobre la falta de estudios clínicos en respaldo de esta teoría llevó a su suspensión, especialmente porque los estudios sobre la placa dental mejoraron nuestro entendimiento de la patogénesis de las enfermedades dentales.4 Asimismo, el énfasis en la prevención de las enfermedades y en mantener una dentición funcional durante toda la vida aceleró el final de la era de adherencia a la creencia en la infección focal.

No había pasado mucho tiempo desde que se había desechado esta teoría cuando al final de la década de los ochenta y a comienzo de los noventa, aparecieron informes sobre estudios científicos bien diseñados sobre el posible enlace entre la enfermedad periodontal y otras enfermedades.5-8 Estudios prospectivos de cohortes comenzaron a mostrar que la enfermedad periodontal estaba asociada con un creciente riesgo de muerte prematura por causas diferentes, lo cual sugería la hipótesis de que la periodontitis podría ser un factor de riesgo para otras enfermedades.9,10

Subsecuentemente se produjo una explosión de estudios clínicos en esta área y se relacionó la enfermedad periodontal con un número de enfermedades y afecciones que tienen un impacto mayor en la salud pública incluyendo enfermedades cardiovasculares, desenlaces adversos de embarazo, diabetes, enfermedades respiratorias, enfermedades crónicas del riñón, artritis reumatoidea, disminución cognitiva, obesidad, síndrome metabólico y cáncer, que se han estudiado extensamente.11,12