Objetivos

Los objetivos de logro y mantenimiento de la salud periodontal conducen al objetivo final de obtener una dentadura sana y funcional para toda la vida. Se puede llevar registro de los avances hacia dicho objetivo final, evaluando la salud de las estructuras del aparato de inserción periodontal. Las opciones terapéuticas se evalúan mediante el grado en que se logran esos resultados, así como los costos relativos (cuantificados en dinero, tiempo, morbidez, confort, estética, etc.) necesarios para lograrlos. Todas las terapias que ayudan a limitar los efectos perjudiciales de la respuesta del huésped a los patógenos periodontales se pueden considerar de preservación ósea, así como opciones terapéuticas de conservación dental. Las terapias más efectivas podrían ser las más insignificantes en la mente de algunos odontólogos. El control adecuado de la placa por parte del paciente y mediante el raspado y alisado radicular de rutina y terapias adyuvantes en la práctica clínica general y la práctica periodontal, es esencial para lograr y mantener la salud periodontal de la mayoría de los pacientes. Las terapias quirúrgicas complementan las terapias no quirúrgicas para ofrecer una gama de opciones valiosas.

Gordon Douglass, instalado como presidente de la AAP el 25 de septiembre de 2002, atiende los objetivos y las estrategias del tratamiento en su carta del 24 de enero de 2003 al editor de medicina y salud del New York Times; los lineamientos terapéuticos de la AAP siempre han insistido en que la salud periodontal deberá lograrse de la manera menos invasiva y más efectiva en cuanto a costos. Esto suele lograrse mediante un tratamiento periodontal no quirúrgico que incluye el raspado y alisado radicular (una limpieza cuidadosa de las superficies radiculares para eliminar la placa y el sarro de las bolsas periodontales profundas y para alisar la raíz de los dientes con el fin de eliminar las toxinas bacterianas), seguido de tratamientos adyuvantes como la administración de antimicrobianos sistémicos y locales y modulación del huésped, según sea necesario y de manera individual. La mayoría de los periodontólogos están de acuerdo en que después de un raspado y alisado radicular, muchos pacientes no requieren ningún tratamiento activo ulterior, incluida la terapia quirúrgica. Asimismo, la mayoría de los periodontólogos concuerdan en que determinar las necesidades quirúrgicas antes de evaluar la respuesta del paciente a las terapias no quirúrgicas equivale a poner el carro delante del caballo. De hecho, la cirugía se reserva para situaciones en que las terapias no quirúrgicas no han permitido lograr el resultado clínico de salud periodontal deseado, ni reparar los daños en los tejidos gingivales y óseos causados por la periodontopatía”.