Anatomía del periodonto

Para entender de qué manera los procesos patológicos pueden afectar la cavidad bucal, es importante conocer la estructura del periodonto. Este incluye el tejido gingival y el hueso que lo soporta. Por lo general, la encía pone de manifiesto uno de los primeros signos de inflamación mediante enrojecimiento, sangrado o hinchazón. Aunque esto no es necesariamente un signo de afectación periodontal, es imperativo entender las estructura subyacentes y cómo interactúan.

Estructura de las encías

El color de las encías normales puede ir de un rosado coralino claro a muy pigmentado. Su aspecto normal es punteado (parecido a una cáscara de naranja). La constitución del tejido gingival varía según su ubicación y función. Existen dos tipos de encía y varias regiones anatómicas importantes.

  • Mucosa alveolar: área de tejido ubicada más allá de la unión muco-gingival. Se fija con menor firmeza y es más roja que la encía fija. No está queratinizada y se constituye un área más suave y flexible para el movimiento de las mejillas y los labios.
  • Encía fija: este tejido es adyacente a la encía libre; está queratinizado y se fija con firmeza a la estructura ósea. Su altura puede ser de 3-12 mm
  • Encía libre: este tejido no está fijo y forma un collar alrededor de la pieza dental. La depresión alrededor de la pieza dental se llama surco gingival, y su profundidad normal es de 1-3 mm. Está revestido por el epitelio sulcular o del surco, y se fija a la base de la pieza dental mediante la inserción epitelial.
  • Margen gingival: región del borde de la encía que hace contacto con la pieza dental.
  • Papilas interdentales: región de tejido gingival que llena el espacio entre piezas dentales adyacentes. En una boca sana, por lo general tiene aspecto puntiagudo y llena por completo el espacio interdental.
  • Unión mucogingival: línea festoneada que separa la encía fija de la mucosa alveolar.
Figura 10. Encía sana.
healthy gingiva

Mecanismo de inserción

La inserción de la pieza dental a las estructuras circundantes y de soporte (hueso) se logra mediante el cemento de la pieza dental, los ligamentos periodontales y el hueso alveolar. La raíz de la pieza dental (cemento) se fija al hueso subyacente mediante un conjunto de fibras periodontales, que integra el ligamento periodontal y permite un poco de movimiento de la pieza dental dentro del alvéolo sin que la pieza dental o las estructuras subyacentes sufran daños. Estas fibras se dividen en fibras apicales, oblicuas, horizontales, de la cresta alveolar e interradiculares.

Hueso

El hueso alveolar ofrece soporte a los dientes y está cubierto por el tejido gingival. Contiene varios tipos de hueso diferentes. Las superficies internas y externas del hueso constan de placas corticales densas. La parte entre las placas corticales se denomina hueso trabecular o esponjoso. Su aspecto es similar al de una esponja y tiene en su interior muchos espacios irregulares. La pared del alvéolo dental consta de lámina dura, es decir, de un hueso delgado, denso, donde se fija el ligamento periodontal.

Figura 11. Anatomía del
basic tooth anatomy