Introducción

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Poco antes de cumplir 17 años, Katie Haley pesó 108.5 kgen el consultorio del pediatra y este le dijo que tenía altoel colesterol. Estaba al borde de la diabetes y susconcentraciones de insulina también estaban un pocoaltas. Katie había sufrido de exclusión y sido ridiculizadapor sus compañeros de la escuela preparatoria, y ahora sesabe que 31.8 % de los jóvenes tienen sobrepeso o sonobesos.1Por sugerencia del médico familiar, la madre deKatie, que también tenía sobrepeso, programó para Katieuna consulta con un nutriólogo titulado. Katie y elnutriólogo colaboraron para modificar su estilo de vidaeligiendo mejores opciones alimenticias, teniendopresente el tamaño de las porciones de alimentos ybebidas, e incorporando un plan de ejercicio regular

Katie tuvo la suerte de que su médico general sepreocupara lo suficiente como para llamarla cada dos atres meses a fin de verificar su progreso. Katie tardóalrededor de 12 meses en perder el peso recomendado, ysigue apegada a su nuevo estilo de vida para mantener lapérdida de peso.

El escenario anterior es demasiado común en Estados Unidosy el resto del mundo, pues los expertos predicen ahora quemás de uno de cada tres menores de edad estadounidensesnacidos en el año 2000 padecerán de diabetes en su vida.2 Laprevalencia de la diabetes entre niños, adolescentes, adultosjóvenes y adultos está aumentando rápidamente en lospaíses desarrollados, pero los porcentajes de nuevos casosson incluso más altos en los países en desarrollo. Aunque laíndole epidémica de la diabetes se ha publicitadoampliamente, la consciencia del público sigue siendo baja.